Querido Desconocido:

Vuelan en mí mariposas enredadas formando una escala de La menor. Amenazan con atentar los más amargos recuerdos que un tiempo atrás sabían a caramelo de fresa. Cuentos de princesa, sueños de corcel, para una extraña existencia que tan sólo juzga por las apariencias y las trazas. Crecen mentiras, mueren verdades. Atraviesan mi realidad palabras sin dueño, y es que sólo ellas y los sentimientos son aprueba de golpes. Intentos de espirar inocencia y de inhalar madurez. Ausencias de alguien que jamás existió. Surgen estragos y con ellos, nuevas esperanzas. Esperanzas que, a veces ni son palpables. Pensamientos inertes e insípidas cartas de amor respaldadas en míseros te quieros sin sentido. Un destino construido con líneas de tinta imborrable que baraja una última posibilidad para todo esto. Una mínima esperanza que lleva entrelazado entre su espuria de pasión y desengaño el enfrentamiento entre tú y yo, entre la guerra y el amor.
Lujuria, pasión, desengaño... amor. Lujuria, pasión, desengaño... amor. Lujuria, pasión, desengaño...amor. Lujuria, pasión, desengaño... amor. Lujuria, pasión, desengaño... amor.
Rompiendo espejos, para ver si así me cambia la suerte. Persiguiendo sueños que tienen nombre de películas malvendidas en taquilla. Tirando por la borda lo que me queda, que es mucho y nada. Sabiendo a cada minuto que nada de esto fue real y tuve la capacidad suficiente para creerme una historia parcialmente utópica. Anhelando esa fantasía, que a veces se tornaba en realidad. Tocando suaves melodías con el piano de tus dedos. Intentando averiguar cuál es la línea que separa la sutileza y la farsa. Sacándome de dudas. Dejándome llevar...
Hoy tengo ganas de escuchar esa canción una y otra vez.
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